El Fuego bajo la Nieve

Esta es la continuación de la saga de Alaric, donde el acero se encuentra con el fuego de una pasión inesperada.

El Fuego bajo la Nieve

Tras la defensa del Paso de Ceniza, Alaric fue llevado a las tierras bajas para sanar. Allí, entre los bosques de abedules, conoció a Elowen, una sanadora cuyos ojos tenían el color de la tormenta y cuyo carácter era tan indomable como el del guerrero.
Ella no se sintió intimidada por su armadura ni por su silencio sepulcral. Al contrario, fue la única capaz de desarmarlo sin usar una espada.

El Encuentro de dos Fuerzas

La pasión entre ellos no nació de palabras dulces, sino de una intensidad cruda. Una noche, mientras una tormenta de nieve rugía fuera de la cabaña, el calor de la chimenea se volvió insuficiente. Alaric, que siempre había vivido para el deber, sintió por primera vez que sus manos, hechas para la guerra, temblaban ante la suavidad de la piel de Elowen.

“He pasado mi vida protegiendo murallas,” murmuró Alaric, su voz era un roce profundo contra el cuello de ella, “pero tú has derribado las mías sin decir una palabra”.

Un Pacto de Sangre y Deseo

Elowen lo atrajo hacia sí con una urgencia que igualaba la de él. Fue un encuentro de contrastes: la fuerza bruta de un hombre forjado en mil batallas contra la ferocidad de una mujer que conocía los secretos de la vida y la muerte.
En ese momento, el mundo exterior desapareció. No había reinos que defender, ni deudas de honor, ni cicatrices dolorosas. Solo existía el ritmo acelerado de sus corazones y el rastro de fuego que dejaban sus labios. Fue una pasión hambrienta, como si ambos supieran que el destino de un guerrero es siempre incierto y que cada caricia podía ser la última.

La Promesa del Alba

Cuando el fuego de la estancia se redujo a brasas, Alaric rodeó a Elowen con sus brazos, protegiéndola como el tesoro más valioso que jamás había encontrado. Ya no era solo un guardián de piedras y puentes; ahora era el guardián de una llama interna mucho más peligrosa y hermosa.
Alaric comprendió que, aunque su escudo podía detener flechas, no tenía defensa alguna contra el amor. Y por primera vez en su vida, no quería tenerla.
¿Quieres que esta pasión los lleve a enfrentar un nuevo peligro juntos, o prefieres que vivan su romance en secreto?

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